sábado, 23 de febrero de 2013

Capítulo 3

Ahora mismo estaba...¿soñando?, la voz de mi madre hizo sacarme de mis pensamientos.
+ ¡La comida ya esta lista!
Bajé las escaleras y entré en la cocina.
· ¿Qué hay de cenar?.- dije algo más animada.
- PIZZAAAAAAAA!!.-Gritó feliz mi hermanito Miguel.
· BIEEEEEEEEEN.- Grité.
Por fin terminé de cenar, subí a mi cuarto y cerré la puerta, me eché en la cama y suspiré:
- ¿un mito verdadero? es para morirse.
Cerré los ojos al cabo de un rato los abrí y ¿sabéis que me encontré delante mía? a nuestro amigo el elfo a un centímetro de mi cara.
- Ahhhhhh.-Grité- ¿¡Qué haces en mi casa!?.
+ Calla que no quiero que me vean y he venido porque bueno me aburría.....-Dijo un poco tímido.
Me callé y el sonrió.
+ ¿Ya sabes lo que soy o no?.- Dijo mirando la página donde salían los elfos.
- Obvio.
+ ¿Cómo lo supistes?
- Orejas puntiagudas y gran belleza.
+ ¿Gran Belleza?.- Dijo nervioso y sonrojado
- Sí, dicen que los elfos sois criaturas con una belleza superior a cualquier humano.
+ ¿Y tú que piensas?.- Dijo acercándose a mí, estaba casi rozando mi mejilla.
- Que los libros no mienten.- Nuestras narices se rozaban para terminar en un beso pero de repente tocan la puerta.
- Escóndete  debajo de la cama.
Me obedeció y se metió debajo de la cama.
- Adelante.- Contesté cogiendo el libro de mitología y haciendo como si leyese.
Era mi madre, sólo quería darme las buenas noches
· Buenas noches hija, que descanses.
- Buenas noches mami.- Dije mientras cerraba la puerta.
- Ya puedes salir.
+ Menos mal, sino me iba a asfixiar.
Me limité a reír.
+ Que tarde, debo irme.
- ¿Sigue en pie lo de mañana?
+ Por supuesto.
- Pues adiós.- sonreí pícara, cosa que hizo ruborizarse y sonrojarse.
+ Adiós.- Dijo saltando por la ventana.

Me eché en la cama por segunda vez y intente dormirme sin mucho resultado ya que haberme ¿enamorado? de un elfo no es una cosa muy normal la verdad.
Mañana sería un día especial me repetía a mi misma.







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